Tengo una formación ecléctica, basada en la evidencia y en los modelos Cognitivo Conductual, Psicodinámico y Humanista.
Esto me permite aplicar un enfoque integrador, adaptando la terapia a cada persona y a sus necesidades.
Comenzamos la terapia con una exploración a fondo de lo que te está pasando y cómo te está afectando. Para ello, te voy a proponer que te conviertas en un observador de ti mismo y que tomes conciencia de cómo piensas, actúas y sientes.
En este proceso, tú eres el experto sobre tí mismo; porque nadie puede entender mejor que tú cómo te sientes o lo que estás viviendo.
Conforme vamos reuniendo información, nos detenemos a analizar los puntos que nos parecen relevantes. Nos hacemos preguntas y reflexionamos, con el objetivo de entender con más claridad lo que te sucede, por qué y cómo te afecta.
Cuando ya lo hemos identificado, comenzamos a replantearnos y a cuestionar todos aquellos aspectos que no nos convienen y buscamos alternativas.
A medida que avanzamos, vamos identificando aspectos a mejorar y nos planteamos objetivos y estrategias para conseguirlos.
Es importante que trabajemos estos objetivos de una forma progresiva y adaptada a tu proceso.
Entiendo la terapia como un encuentro seguro entre una persona que necesita ayuda y un profesional que escucha, guía y ofrece herramientas.
Empezaremos explorando juntos tus dificultades, nos haremos preguntas e intentaremos mejorar la comprensión de lo que te sucede. Y, a partir de este nivel de autoconciencia, averiguaremos cómo cambiar y mejorar aquellos aspectos que te provocan sufrimiento y te impiden avanzar.
Acudir a una primera sesión de terapia es un paso que nos puede costar dar; más aún si es tu primera vez y no sabes qué esperar de ella. Soy consciente de que no es fácil abrirse ante alguien desconocido. Por ello, mi primer objetivo será construir contigo una relación de confianza y ofrecerte un espacio seguro, comprensivo y libre de juicios.
La primera sesión nos sirve como toma de contacto y para empezar a indagar en aquello que te inquieta. No te preocupes si no sabes explicar o no acabas de entender todavía lo que te está sucediendo, iremos explorando poco a poco, aclarando y ordenando ideas a un ritmo que te resulte cómodo.
Al igual que en otros campos, la psicología también se ha beneficiado de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.
Una de las más interesantes es el uso de las videollamadas en la realización de sesiones de terapia. Una herramienta que nos permite conectarnos a distancia de una forma cómoda y flexible. Si optas por una terapia online, podrás llevarla a cabo desde casa, el trabajo, tu lugar de vacaciones…
¿Pero es igual de eficaz que la presencial? A nivel científico, ya contamos con diversos estudios que avalan la eficacia y efectividad de la terapia online. A nivel personal, compruebo que la terapia online es un recurso práctico para muchos pacientes, que permite crear un clima cálido y cercano en sesión similar al contacto presencial.
A lo largo de la vida nos enfrentamos a toda clase de problemas. Problemas laborales, emocionales, familiares, de pareja, pérdidas… Ante muchas de estas situaciones, comprobamos que somos capaces de gestionarlas con los recursos de los que ya disponemos.
Pero, en otras ocasiones, estas dificultades pueden atascarnos. Puede que no sepamos identificar bien lo que nos ocurre y cómo afrontarlo. Puede que el problema sea demasiado intenso, complejo o que se esté prolongando mucho en el tiempo. Es entonces cuando necesitamos la ayuda de un profesional que nos guíe.
Un proceso de terapia es también interesante para aquellas personas que desean trabajar en sí mismas, conocerse en profundidad (cómo piensan, sienten y actúan) y mejorar los aspectos que desean cambiar.
Un tratamiento psicológico es un proceso individual personal con una duración que depende de muchos factores. Cada caso es distinto y la terapia busca adaptarse al ritmo y a la evolución de cada persona.
Al terminar la primera sesión, hablaremos de la frecuencia que mejor se ajuste a ti y a tu caso. Lo más habitual es realizar una sesión a la semana (especialmente al comenzar) o cada dos semanas.
Puedes reservar una cita rellenando este formulario de contacto, por WhatsApp o a través de la plataforma DocFav.
Se puede pagar en efectivo, con Bizum o por transferencia. Puedes escoger el método que prefieras.
Entiendo la terapia como un encuentro seguro entre una persona que necesita ayuda y un profesional que escucha, guía y ofrece herramientas.
Empezaremos explorando juntos tus dificultades, nos haremos preguntas e intentaremos mejorar la comprensión de lo que te sucede. Y, a partir de este nivel de autoconciencia, averiguaremos cómo cambiar y mejorar aquellos aspectos que te provocan sufrimiento y te impiden avanzar.
Acudir a una primera sesión de terapia es un paso que nos puede costar dar; más aún si es tu primera vez y no sabes qué esperar de ella. Soy consciente de que no es fácil abrirse ante alguien desconocido. Por ello, mi primer objetivo será construir contigo una relación de confianza y ofrecerte un espacio seguro, comprensivo y libre de juicios.
La primera sesión nos sirve como toma de contacto y para empezar a indagar en aquello que te inquieta. No te preocupes si no sabes explicar o no acabas de entender todavía lo que te está sucediendo, iremos explorando poco a poco, aclarando y ordenando ideas a un ritmo que te resulte cómodo.
Al igual que en otros campos, la psicología también se ha beneficiado de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.
Una de las más interesantes es el uso de las videollamadas en la realización de sesiones de terapia. Una herramienta que nos permite conectarnos a distancia de una forma cómoda y flexible. Si optas por una terapia online, podrás llevarla a cabo desde casa, el trabajo, tu lugar de vacaciones…
¿Pero es igual de eficaz que la presencial? A nivel científico, ya contamos con diversos estudios que avalan la eficacia y efectividad de la terapia online. A nivel personal, compruebo que la terapia online es un recurso práctico para muchos pacientes, que permite crear un clima cálido y cercano en sesión similar al contacto presencial.
A lo largo de la vida nos enfrentamos a toda clase de problemas. Problemas laborales, emocionales, familiares, de pareja, pérdidas… Ante muchas de estas situaciones, comprobamos que somos capaces de gestionarlas con los recursos de los que ya disponemos.
Pero, en otras ocasiones, estas dificultades pueden atascarnos. Puede que no sepamos identificar bien lo que nos ocurre y cómo afrontarlo. Puede que el problema sea demasiado intenso, complejo o que se esté prolongando mucho en el tiempo. Es entonces cuando necesitamos la ayuda de un profesional que nos guíe.
Un proceso de terapia es también interesante para aquellas personas que desean trabajar en sí mismas, conocerse en profundidad (cómo piensan, sienten y actúan) y mejorar los aspectos que desean cambiar.
Un tratamiento psicológico es un proceso individual personal con una duración que depende de muchos factores. Cada caso es distinto y la terapia busca adaptarse al ritmo y a la evolución de cada persona.
Al terminar la primera sesión, hablaremos de la frecuencia que mejor se ajuste a ti y a tu caso. Lo más habitual es realizar una sesión a la semana (especialmente al comenzar) o cada dos semanas.
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